InteriorMismo es un proyecto de investigación autobiográfica nacido durante la pandemia, a partir de una pregunta: ¿qué espacios y qué personas construyeron la identidad que hoy reconocemos como propia?
Durante el aislamiento, y posteriormente desde una habitación para artistas en el puerto de Mar del Plata, reconstruí mentalmente los espacios físicos que forman parte de mi memoria: lugares habitados, deseados, abandonados o imaginados. Esos recuerdos fueron trasladados a una gran planta arquitectónica, convirtiendo la memoria personal en una especie de plano del interior.
La segunda parte del proyecto aborda a las personas que moldearon mi vida desde la infancia. Sus rostros fueron pintados en pequeños formatos de 10 × 10 cm, no como retratos fieles, sino como representaciones deformadas por el recuerdo y por la percepción afectiva: algunas vinculadas al afecto, otras al conflicto.
El proyecto proponía reunir ambos cuerpos de trabajo dentro de una habitación oscura. En el centro, una antigua mesa infantil japonesa —similar a una que tuve durante mi infancia— contendría el plano de ese interior personal, iluminado desde dentro y acompañado por una composición sonora creada especialmente por el artista brasileño Mateus Ambumassur. Los retratos completarían el espacio como un archivo de las personas que participaron en su construcción.
La exposición nunca llegó a materializarse físicamente. Realizada durante la pandemia, permaneció en el ámbito virtual: la instalación fue desarrollada mediante SketchUp y los retratos existieron como una propuesta digital. La imposibilidad de ocupar un espacio físico terminó formando parte de la propia obra, convirtiendo la memoria, la arquitectura y la virtualidad en sus materiales.
ENGLISH: Self-interior is an autobiographical research project developed during the pandemic, beginning with a question: what spaces and people have shaped the identity we recognize as our own?
During lockdown, and later from an artist residency room in the port of Mar del Plata, I mentally reconstructed the physical spaces that form part of my memory: places inhabited, desired, abandoned, or imagined. These memories were translated into a large architectural floor plan, turning personal memory into a kind of map of the interior.
The second part of the project focuses on the people who shaped my life from childhood onward. Their faces were painted in small 10 × 10 cm formats, not as faithful portraits, but as representations distorted by memory and emotional perception: some connected to affection, others to conflict.
The project proposed bringing both bodies of work together inside a dark room. At its center, an old Japanese children's table—similar to one I had during childhood—would contain the plan of this personal interior, illuminated from within and accompanied by a sound composition created specifically by Brazilian artist Mateus Ambumassur. The portraits would complete the space as an archive of the people who participated in its construction.
The exhibition was never physically realized. Developed during the pandemic, it remained within the virtual realm: the installation was created using SketchUp, while the portraits existed as a digital proposal. The impossibility of occupying a physical space ultimately became part of the work itself, turning memory, architecture, and virtuality into its materials.
Una reconstrucción virtual de la instalación concebida para InteriorMismo. El espacio fue diseñado en SketchUp como una habitación oscura donde una antigua mesa infantil contiene el plano arquitectónico de mi memoria, iluminado desde su interior. La instalación nunca llegó a realizarse físicamente y encontró en la virtualidad su única forma de existencia.
A virtual reconstruction of the installation conceived for InteriorMismo. The space was designed in SketchUp as a dark room where an old children's table contains the architectural plan of my memory, illuminated from within. The installation was never physically realized and found in virtuality its only form of existence.
Una serie de pequeños retratos de las personas que formaron parte de mi historia y contribuyeron a construir quien soy. Pintados en formatos de 10 × 10 cm, los rostros no buscan reproducir fielmente a cada persona, sino representar cómo permanecen en mi memoria y cómo sus vínculos afectivos transformaron mi percepción sobre ellas.
A series of small portraits of the people who shaped my history and contributed to making me who I am. Painted in 10 × 10 cm formats, the faces do not seek to faithfully reproduce each person, but rather to represent how they remain in my memory and how emotional bonds have transformed my perception of them.
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