En mi práctica artística me interesa pensar el cuerpo asediado por el contexto sociocultural como un campo desde el cual observar o fantasear el después. Parto de la observación del comportamiento humano para cuestionar cómo construimos sentido frente a la incertidumbre y la transformación.
Mi experiencia en teatro, escenografía, danza y montaje de exhibiciones atraviesa profundamente mi manera de trabajar: cada proyecto es pensado como una situación donde el cuerpo, la imagen y el espacio se afectan mutuamente. Recurro a estas herramientas cuando comienzo a construir un nuevo proyecto y, aunque muchas veces parto de la pintura, las obras suelen expandirse hacia otros lenguajes y disciplinas.
En mis trabajos aparecen con frecuencia la intimidad, el deseo, la memoria, el desgaste y aquello que suele permanecer oculto o naturalizado. Me interesa poner esas experiencias en tensión desde la ironía y explorar el cruce entre lo poético y lo incómodo.
Busco que las obras funcionen como espacios de pregunta más que de respuesta; lugares donde una imagen pueda revelar algo sobre la manera en que miramos, deseamos, habitamos y sobrevivimos en el mundo.